La última paleta de hielo que comí fue de guayaba, me gustaba por su sabor, pero ese día no me la terminé, así que decidí guardarla en el congelador, 'ahí no le pasará nada' me dije 'es un lugar fresco y la conservará bien por mucho tiempo, mañana terminaré de comerla'.
Al siguiente día, abrí el congelador y efectivamente ahí estaba mi paleta, nadie la mordió, estaba intacta, tenía buen color, y la fruta tenía buen sabor aún, pero ese día tampoco comí la paleta.
Despúes de dos días regresé a la cocina, al abrir el congelador ahí estaba mi paleta, a pesar de los días estaba fresca, casi intacta pero a la mitad por las mordidas que le había dado, ese día simplemente no quise comerla.
Pasó el tiempo y a veces quería comerla pero luego se me olvidaba , un día al regresar de la universidad me dije "oh por dios, tengo una riquisima paleta de guayaba esperándome en casa". Tenía miedo de encontrar una paleta podrida, pero no fue así, solo estaba un poco consumida, y a pesar de ello la fruta se conservaba bien; ese día tampoco terminé mi paleta, cerré el congelador y después volví a olvidar que tenía ganas de comerla.
transcurrieron casi cuatro semanas cuando de repente me acordé de la paleta, al abrir el congelador, me di cuenta que a pesar de que estaba ahí, no podía comerla me haría daño si lo hacía, el tiempo la consumió, la fruta perdió su color y sabor que tanto me deleitaba, no, ya no la comí, el congelador sí la conservó pero me di cuenta que nada es para siempre.
¿mi paleta? murió en una coladera... y ya ninguna paleta de guayaba tendrá el mismo sabor...