domingo, 6 de diciembre de 2009

Anomalías

Quiero que seas muy feliz- dije al final, tú respondiste- yo también quiero que seas feliz, creo que eso es lo que ambos queremos; yo sólo asentí con la cabeza, no pude hablar, pues de haber sido así habría soltado en llanto, no pretendía que me vieras así.
Claro que eso no importó, tú bien sabes que ese día lloré y lloré de verdad, lloré como hacía tiempo no lo hacía, lloré al verte partir una vez más, pero al mismo tiempo supe que sería la definitiva, si alguna vez cruzabas de nuevo esa puerta sería por cualquier motivo pero nada sentimental.
Yo lo sabía sin embargo te dejé ir, te deje ir porque a pesar de todo y a pesar de mi misma te quería lo suficiente como para verte partir de mi lado, supe que te ibas con alguien más y eso ya no me importó, me dolió pero quería lo mejor para ti, siempre te lo dije y siempre fui sincera.
Al día siguiente volví a llorar, al tercer día volví a llorar y creo que de haber podido habría llorado toda la semana o incluso más, la escuela, los amigos y el cansancio ya no me lo permitieron, resulta extraño confesar que a veces estuve demasiado cansada como para extrañarte y llorar tu recuerdo.
Después de un tiempo me volviste a buscar, pero esta vez comprendí que ya todo había terminado en serio, por lo menos para mí.
Hoy he escuchado la música que compartíamos, una canción me hizo recordarte más que las demás "sé que un día te dije que jamás iba a fallarte..." así comenzó todo, nuestra relación inicio con promesas... te extrañé tanto, te necesité tanto, te amé tanto... nunca lo supimos valorar...