domingo, 3 de julio de 2011

No quiero

Puede ser que a veces sea muy niña, muy infantil, pero me rehúso a perder la capacidad de asombro que veo en todos los pequeños, no quiero olvidar cuán felices nos puede hacer un dulce, una sonrisa, encontrar nuestro programa favorito en la t.v... recibir un obsequio. Muchas veces cuando crecemos y "maduramos" se nos olvida que de niños la mayor tristeza era no poder jugar, nuestra mayor preocupación era sanar para poder salir a la calle. También es cierto que de niños no teníamos la perspectiva de ahora, pero a veces preferiría seguir siendo niña, para no entristecer con lo podrido y absurdo que es nuestro mundo. Por eso me encanta seguir imaginando, creando, soñando, no quiero perder mis últimos dones de niña, me gusta creer en la lealtad, en la nobleza y en la bondad de las personas, también sé que existe lo opuesto, pero no quiero afligirme con ello, lo tengo presente, sin embargo no encuentro motivo alguno para dedicarle mis pensamientos, no mientras recuerde que de la tempestad y la lluvia, también se aprende, no mientras pueda recordar que el año tiene cuatro estaciones y cuando éstas ya pasaron, se reinicia un ciclo, y que éste siempre es diferente. Estamos aquí para aprender, sonreír y disfrutar, no encuentro motivo para no hacerlo, pase lo que pase, el sol nunca deja de salir, puede estar nublado, pero está ahí, siempre ahí, siempre para nosotros.